rural.scapes – entrevista a Rachel Rossalen y Rafael Marchetti

 

_MG_3936baixaFotografías de Manoela Cardoso

Texto para el proyecto Rede//Labs, publicado originalmente en portugués aquí 

En junio de 2015 realicé una visita a rural.scapes – laboratorio en residencia localizado en la Hacienda Santa Teresa, en São José do Barreiro (São Paulo, Brasil). Entre los días 19 y 25 entré en el proceso de inmersión y acompañé el cotidiano del lab, observé y registré conversaciones con los artistas seleccionados, los gestores y la crítica de arte invitada. A la vuelta hice un post comentando algunas cuestiones que me llamaron la atención sobre esta experiencia. Comparto ahora un resumen de nuestra conversación.

Inicio del proyecto

Rachel Rosalen: El proyecto surgió en 2013 a partir del hecho de que teníamos este espacio para pensar y trabajar. Comenzamos yendo para São José do Barreiro y la Hacienda Santa Teresa en 2010, y encaramos una hacienda que era produtiva pero estaba en una situación muy precaria. Veníamos de la ciudad, con situaciones urbanas muy fuertes, y el traslado a una situación rural nos hizo pensar muchas cosas. Este enfrentamiento con el medio, con la naturaleza, con la cultura local nos hizo repensar los modelos con los cuales estábamos trabajando, el medio urbano, el origen de las cosas que consumimos en la ciudad y cómo las consumimos. Había un gap muy grande entre escribir proyectos para convocatorias, trabaJar con materiales y tecnologías que se encuentran en la ciudad, y el gran dislocamiento para el medio rural con falta de telefonía, falta de internet, las distancias y el tiempo que lleva llegar a la ciudad más próxima. Y la hacienda tiene que ser productiva para sustentarse, entonces todo eso nos proporcionó situaciones nuevas.

Rafael Marchetti: Como artistas participamos de varias residencias y es hizo una gran diferencia en nuestra trayectoria. Por otro lado, esa estructura era muy grande para simplemente venir aqui y pasar dos días. Y también tuvimos la intención de aproximar esos dos mundos, pues eran cosas totalmente distantes.  La residencia elabora una tesitura, de alguna manera junta esos mundos paralelos, crea un territorio común, se convierte en una interfase entre el medio urbano y el medio rural.

La residencia

Rafael: Después de un tiempo de trabajar con comunicación, diseño gráfico, internet y multimedia,  y de tener una relación esporádica como artista en residencia, reconocí la importancia del dislocamiento físico, de salir del lugar de la ciudad donde estamos saturados para administrar y compreender este espacio, la dialéctica, el metalenguaje del entorno. Para nosotros, como artistas que trabajan siempre en las grandes ciudades y capitales, todo esto trajo un confrontamiento con este local. Todo este territorio, que en una primera mirada significaba para nosotros la inocencia de la naturaleza, de la libertad, lo calmo, silencioso, no fue nada de esto. El campo no es silecioso ni nada calmo, es muy físico. Y además tenemos una base militar aquí al lado. Se nos cayó todo ese romantismo. Y así comenzamos a observar que podría crearse otra camada sobre este territorio con los artistas en residencia. Así el programa comenzó a trabajar las ideas de lo urbano, lo rural, lo local, y al comprender que esta experiencia no es sólo nuestra, pasamos a ampliar el territorio donde estamos situados.

Laboratorio urbano-rural

Rachel: 99% de los artistas provienen de zonas urbanas. Esa llegada tiene mucho de experimentación y de un contacto que no se tiene en la ciudad. No se trata solamente de ir a un lugar para producir una obra o proyecto, ya que aquí las condiciones son muy diferentes. Existe um dislocamiento muy grande en términos de herramientas y contexto de producción. Cuando no tengo la herramienta tengo que darle la vuelta, y siempre va a ser necesario repensar y reinventar, aprovechando aquello que se tiene. La idea del laboratorio tiene que ver con esa experiencia.

Convocatorias y selección DIY rural

Rachel: Este es nuestro segundo año. La primera convocatoria fue financiada por el Programa Rede Nacional Funarte de Artes Visuais en la décima edición, para lo cual mandamos una propuesta un pouco más abierta. En el primer año ya queríamos trabajar con arte y tecnología en el medio rural, pero no sabíamos como iba a circular esta convocatoria, la calidad de las propuestas, por lo tanto decidimos dejar un poco más abierta la llamada. Lo que marcó fue el ancla con el lugar y la idea de que podríamos (y queríamos) tener talleres y obras. Nuestro compromiso con Funarte era de al menos dos talleres para la comunidad y terminamos realizando trece talleres. También hicimos cuatro mesas redondas, tres exposiciones, todo eso generó un movimiento, una onda muy grande que está reverberando en este segundo año. También el año pasado decidimos que tendríamos cuatro proyectos invitados y ocho seleccionados por convocatoria. Llegaron proyectos tan buenos que este año decidimos que todos los proyectos serían seleccionados por convocatoria. La llamada de 2015 es más específica y trae esta relación entre las tecnologías rurales, algunas muy arcaicas como traer agua, cómo tratar un animal, cómo cuidar las plantas, y las tecnologías que consideramos más urbanas o ligadas a la electrónica y lo digital.

Tecnologías tradicionales/rurales

Rachel: Fuimos percibiendo que aquí se crean tecnologías para resolver problemas específicos que no se buscan en la ciudad, porque el dislocamiento puede llevar una tarde entera y con los elementos que tenemos aquí se puede solucionar.

Rafael: Era impensable ofrecer equipamientos técnicos en el campo, inclusive por el costo. Tampoco nos interesaba ofrecer la realización de un proyecto externo sin relación con el lugar. De esta forma fuimos apuntando lo que realmente tenemos aquí y confiando en que los artistas iban a percibir el valor de esto. La primera experiencia fue muy importante para compreender mejor el abordaje con relación a la tecnología en este contexto, reconocer las tecnologísa locales, rurales, ver ese conocimiento tradicional que parece que en las ciudades está perdido, y la relación del DIY – hazlo tú mismo. Aquí esa tradición es abundante. Se crea una ilusión de autonomía detrás del DIY pero existem varias otras cuestiones, ese DIY es tratado fuera, de cierta forma, como “compartir” pero trae una gran dependencia de acceso a equipamientos de la gran industria. Aquí existe esa tradición, pero el conocimiento es trabajado en otros planos, no es un compartir públicamente en internet y listo. Al contrario, aquí se tiene un conocimiento en tecnología que para los ojos externos una máquina puede resolver, pero de repente la máquina da mucho más trabajo que utilizar una herramienta u otra. O tiene un costo tan alto que no vale la pena. Lo rural trae de nuevo la visión de que las cosas pueden ser realizadas de otra forma.

Rachel: las tecnologías del campo como agrarias, botánica, biología, aunque aquí no tengan ese nombre funcionan como valor de cambio, con un valor económico, lo que hace una gran diferencia. Pensar el arte en esta situación es pensar que el intercambio es bueno para todo el mundo, es abierto y gratuito. Hacemos eventos que llamamos de hacienda abierta donde las personas de la ciudad pueden venir a visitar tres veces: al inicio, donde las cosas están comenzando y fazenda aberta onde as pessoas da cidade podem visitar três vezes: no início, onde as coisas conociendo el contexto, despues con los proyectos más maduros y por último con los proyectos finalizados.

Adhesión de la comunidad

Rachel: esto tiene mucho que ver con una observación que fuimos teniendo de esa comunidad, de la convocatoria, de lo que se tiene aquí como saberes, como cultura, y de cómo integramos eso dentro de las convocatorias. El proyecto nos ayudó a crear más raíces y conectarnos más con el lugar en términos de comunidad. Creamos redes y la red viene creciendo, no sólo hacia afuera ya que recibimos muchas propuestas internacionales, pero también está corriendo en las vías locales.

Rafael: También pensamos crear acciones sociales donde la hacienda quede abierta y sea un atractor para que la gente más joven consiga volver para el campo y tener experiencias, comenzar a crear dinámicas de vuelta al campo.



Productos y estrategias de documentación

Rafael: el sistema operativo de aquí se actualiza cada año, comenzó en beta. En la experiencia de cada año la red se va ampliando, y dentro de este sistema la convocatoria es fundamental. Aceptamos que la propuesta inicial aprobada por el jurado puede ser modificada, inclusive su nombre, pero tiene que haber alguna coherencia con el proyecto original. Ya sucedió que un artista propuso hacer una obra en quince días y terminó crando cinco. El proyecto es muy líquido, no somos rígidos y eso acaba permitiendo una contención que no es de control, sino una ramificación de las propuestas originales. Son procesos sin una exigencia final. Y después cuando eso es trasladado para un museo, para una ciudad, la pregunta siempre es¿Cuál es la obra?” “¿La obra que está instalada en el campo?” Entonces la documentación es muy importante, ya que a través de las fotos, video y texto conseguimos amarrar y crear una imagem para un público que no está aquí. Y ahí viene toda la cuestión del archivo, de colocar todo el material que ya tenemos en los canales de internet y que después vamos a espejar en Archive.org, que trabaja sobre el archivo de internet, y así no depender de las grandes compañias para preservar nuestra memoria.

Intercambios y colaboraciones

Rachel: suceden varias colaboraciones entre los artistas y la gente local, por ejemplo Zé Mineiro, que trabaja en la hacienda colaboró en varios de los proyectos, encontró soluciones y mostró, y seguramente también incorporó cosas y sistemas que se estaban desarrollando…este tipo de intercambio para nosotros forma completamente parte del proyecto. Doña Cida en la cocina tiene un saber sobre las plantas, las hierbas, las semillas, que de alguna manera van a afectara proyectos como el de Aniara Rodado y otros artistas que trabajan con plantas…esa mezcla nos interesa mucho. Los niños y adolescentes se encuentran con los artistas, los procesos y también las personas de más edad de la comunidad, pero en una nueva condición, lo que genera una renovación del conocimiento. El proyecto aquí puede tener varias capas o devenires que no podría imaginar, muchas veces las personas que vienen no se conocen previamente. Estas colaboraciones fueron muy interesantes y fue bonito que sucedan. Porque el proceso de inmersión en la hacienda, en la casa, en la ciudad, en las conversaciones cotidianas fue generando interacciones y proyectos de performance conjuntas, donde uno ayuda al otro, etc. Tanto el año pasado como este año sucedieron estas colaboraciones entre los artistas participantes. Esto también significa formación de redes.

Documentación

Rachel: El trabajo de documentación en video está siendo realizado por Manoela Cardoso y la crítica Ananda Carvalho, que desde la edición pasada ha construído textos y acompañó el proceso de producción de los artistas y de la relación con el lugar. Tenemos varias maneras de elaborar l que está siendo procesado: una es que el artista hable de su trabajo y trayectoria, otra es una entrevista sobre el proceso de producción, y otra es la mirada externa al acompañar y elaborar dentro de un concepto mayor de lo que se está trabajando aquí, esto es realizado por Ananda. El año pasado los críticos se quedaban 4 días en la residencia, pero consideramos que para esta edición sería importante estar durante todo el proceso de los 15 días, teniendo un contacto cotidiano con los artistas y las obras.

Políticas públicas y fomento

Rachel: Existen convocatorias, en 2013 ganamos el Programa Rede Nacional Funarte de Artes Visuais 10′ edición y en 2014 dos premios PROAC en São Paulo. Pero nos obligaron a renunciar a uno de los PROAC ya que no era posible obtener dos premios al mismo tiempo. Un programa de residencia necesita de continuidad. En las políticas públicas predominan la danza, el teatro, cine y música. Solamente hay una convocatoria anual para Artes Visuales. Si hubieran más posibilidades, duplicaríamos el número de proyectos y residentes. Esto crea un gap de tiempo, un año de diferencia. Cuando terminamos el proyecto el año pasado íbamos a São José do Barreiro y los niños venían corriendo a preguntar¿Cuándo se hace la próxima residencia? ¿La semana que viene?” La semana que viene no es posible, pero podría ser una en cada semestre, o cada tres meses, pero para esto las políticas tendrían que privilegiar menos la falsa democratización de pensar que un proponente podría ganhar un sólo proyecto por año, porque eso no sustenta a nadie, y sí considerar la calidad de los proyectos.

Rafael: Funarte tiene la política de no premiar el mismo candidato durante dos años seguidos, pero si el premio es para crear redes se entra en una contradicción…una red no se sustenta sin financiamento.

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